domingo 10 de enero de 2010

ESCUCHANDO CON SIMPATÍA.


Permanece pasivo, sin hacer nada, sólo escuchando.

Y escuchar no es un hacer. No tienes que hacer nada para escuchar algo, tus oídos están siempre abiertos.

Para ver tienes que abrir los ojos: por lo menos eso debe hacerse.

Para escuchar, ni siquiera tienes que hacer eso: los oídos están siempre abiertos.

Siempre estás escuchando. No hagas nada y escucha.
El escuchar es una profunda participación entre el cuerpo y el alma es por esto que ha sido usado como uno de los métodos de meditación más potentes: porque tiende un puente entre los dos infinitos, el material y el espiritual y deja que esta sea tu meditación; te ayudará.
Donde quieras que estés sentado, escucha cualquier cosa que esté pasando.
Este es el bullicio de la ciudad y hay mucho tráfico y ruido, y el tren y el avión; escúchalo sin que la mente lo rechace por ser ruidoso.
Escucha como si estuvieras escuchando música, con simpatía.

Y de pronto verás que la cualidad del ruido ha cambiado.

Ya no es distractor. Si se le escucha correctamente, aun el bullicio de la ciudad se convierte en una melodía.
De manera que no importa lo que estás escuchando.

El punto es que estás escuchando, no sólo oyendo.
Aun si estás escuchando algo que nunca pensaste que valiera la pena escuchar, escúchalo muy gozoso, como si estuvieras escuchando una sonata de Beethoven.

Y de pronto verás que has transformado su cualidad.

Se vuelve hermoso.

Y escuchando así, tu ego desaparecerá.

OSHO