jueves 1 de julio de 2010

VUELVETE MÁS CONSCIENTE DE TODO LO QUE HACES.


Conforme tu conciencia crece, el mundo empieza a cambiar.
No necesitas hacer nada directamente; todos los cambios que suceden se dan casi por sí mismos.
Lo único que necesitas es un esfuerzo por estar más consciente.
Vuélvete más consciente de todo lo que haces. Al caminar, hazlo conscientemente; lleva toda tu atención a caminar.

Hay una gran diferencia entre caminar de manera inconsciente y llevar al acto la cualidad de la conciencia.
El cambio es radical. Puede no ser visible desde el exterior pero en el interior se está moviendo realmente en otra dimensión.
Intenta un acto pequeño: por ejemplo, al mover la mano lo haces mecánicamente. Entonces muévela con mucha conciencia, sintiendo lentamente el movimiento y observando desde tu interior cómo la mueves.
Con sólo ese pequeño gesto estás en el umbral de lo divino porque está sucediendo un milagro.

Ese es uno de los grandes misterios que la ciencia aún no es capaz de medir.

Decides que quieres mover la mano y la mano sigue tu deseo. Es un milagro porque es conciencia contactando materia, y no sólo eso, sino materia siguiendo a la conciencia. Nadie ha encontrado todavía el puente.

Es mágico. Es el poder de la mente sobre la materia; de eso se trata la magia.

Lo haces todo el día, pero aún no lo has hecho conscientemente; de otra manera, con ese simple gesto surgiría una gran meditación en ti. Ésa es la manera en que lo divino mueve toda la existencia.

Caminando, sentado, escuchando o hablando, permanece alerta.

OSHO