miércoles, 25 de abril de 2012

TECNICAS PARA COMENZAR...




Lo primero es estar en una posición muy relajada;
relajado en una posición que sea fácil para ti.


Empieza con cualquier postura que te resulte fácil ahora mismo.


No luches con la postura.


Puedes sentarte en un sillón y relajarte.


Lo único importante es que tu cuerpo esté en un estado relajado.


Así que cierra los ojos y siente todo tu cuerpo.


Empieza por las piernas, siente si hay alguna tensión o no.


Si sientes que hay alguna tensión, haz una cosa, ténsala más.


Si sientes que hay alguna tensión en la pierna derecha, haz que esa tensión sea lo más intensa posible.


Llévala a un cenit; luego, de repente, relájala para poder sentir cómo se asienta allí la relajación.


Luego recorre todo el cuerpo buscando en todas partes alguna tensión.


Cada vez que sientas la tensión, ténsala más, porque es fácil relajarla cuando es intensa.


De modo que si sientes alguna tensión en la cara, tensa los músculos de la cara todo lo que puedas, crea tensión y llévala a un cenit.


Llévala a un punto en el que sientas que no es posible más; entonces, de repente, relájala.


De esta forma, haz que todas las partes del cuerpo, todos los miembros del cuerpo, estén relajados.


Y pon especial atención en los músculos de la cara, porque cargan con el noventa por ciento de las tensiones; el resto del cuerpo sólo carga con el diez por ciento.


Todas las tensiones están en la mente, de modo que la cara se convierte en el almacén.


Hazlo durante cinco minutos para que puedas sentir que cada miembro de todo el cuerpo está relajado.


Lo segundo, cuando sientas que el cuerpo ha alcanzado una postura fácil, no le des demasiada importancia.


Simplemente siente que el cuerpo está relajado; luego, olvídate del cuerpo.



OSHO


miércoles, 1 de febrero de 2012

LA MEDITACIÓN ES UN UN JUEGO.. PERO.. SOLO LOS NIÑOS SABEN JUGAR



Para mí, la meditación es un juego, una diversión; no es un trabajo.

Pero para ti sigue siendo un trabajo; piensas desde el punto de vista del trabajo.

Será bueno comprender la distinción entre trabajo y juego.

El trabajo se orienta a un fin; no es suficiente en sí mismo.

Debe conducir a alguna parte, a alguna felicidad, a alguna meta, a algún fin.

Es un puente, un medio.

En sí mismo no tiene sentido.

El sentido está oculto en la meta.

El juego es totalmente diferente.

No tiene ninguna meta, o es la meta en sí mismo.

La felicidad no está más allá de él, fuera de él; estar en él es ser feliz.

No te proporcionará ninguna felicidad fuera de él, no hay ningún sentido fuera de él; todo lo que hay es intrínseco, interno.

Juegas, no por ninguna razón, sino porque lo disfrutas ahora mismo.

No tiene ningún propósito.

Es por eso que sólo los niños pueden jugar realmente; cuanto mayor te haces, menos capaz eres de jugar.

Debido a más y más propósito, preguntas más y más por qué, por qué deberías jugar.

Te vas orientando más y más a un fin, hay que lograr algo con ello; no tiene sentido en sí mismo.

El valor intrínseco pierde sentido para ti.

Sólo los niños pueden jugar, porque ellos no piensan en el futuro.

Pueden estar aquí intemporalmente.

El trabajo es tiempo; el juego es intemporal.

La meditación debe ser como un juego, no orientada a un fin.

No debes meditar para lograr algo, porque entonces es totalmente irrelevante.

No puedes meditar en absoluto si estás meditando para algo.

Sólo puedes meditar si estás jugando con ello, si es bello en sí mismo.

La meditación por la meditación misma...

Entonces se vuelve intemporal.

Entonces el ego no puede surgir.


OSHO





viernes, 11 de noviembre de 2011

OBSERVANDO TU RESPIRACIÓN




La respiración cambia continuamente con tus emociones.

Cuando estás enfadado, tu respiración es descompasada, asimétrica.

Cuando estás lleno de deseo sexual, tu respiración es casi loca.

Cuando estás calmado y tranquilo, alegre, tu respiración tiene una cualidad musical: tu respiración es casi una canción.

Cuando te sientes en casa en la existencia, cuando no tienes deseos y te sientes contento, de pronto la respiración casi se detiene.

Cuando estás en un estado de sobrecogimiento, de asombro, la respiración se detiene por un momento.

Y esos son los grandes momentos de la vida, porque solo en esos momentos en los que la respiración casi se detiene estás en absoluta armonía con la existencia: estás en Dios y Dios está en ti.

Tu experiencia de la respiración tiene que ser más y más profunda, escudriñada, observada, vigilada, analizada.

Date cuenta de cómo cambia tu respiración con tus emociones, y viceversa, cómo cambian tus emociones con tu respiración.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

NO PRACTIQUES VIPASSANA DESPUES DEL ATARDECER


Si te sientes muy adormilado mientras meditas,
entonces empieza a observar tu respiración
y el adormecimiento desaparecerá.

Ésa es la razón por la que muchos monjes budistas
que hacen vipassana empiezan a padecer de insomnio.

He encontrado muchas personas que padecían de insomnio porque practicaban vipassana y no eran conscientes de ello:
si observas tu respiración, se arruina tu sueño.

De manera que a mis sannyasins les digo:
no practiquéis nunca vipassana durante más de dos
o tres horas al día, y esas tres horas deberían ser
entre el amanecer y el atardecer,
nunca después del atardecer.

Si practicas vipassana por la noche perturbarás tu sueño,
y perturbar el sueño es perturbar todo el mecanismo corporal.

Observa tu respiración cuando te sientas adormilado
en la meditación.

Y nunca hagas ese tipo de meditaciones por la noche.

OSHO


martes, 26 de julio de 2011

ALGO ENTRE TÚ Y EL COSMOS (Clickear MOMENTOS DICHOSOS)





Normalmente, las personas que son infelices,
ansiosas, tensas, nerviosas, intentan hacer meditación,


pero les resulta muy difícil entrar.

Piensas en la meditación cuando te sientes herido,
enfadado, triste, pero eso es como ir
contracorriente y será difícil.

Los momentos adecuados
en los que la puerta está muy cerca
son los momentos en que estás feliz, amas,
y te sientes como si estuvieras flotando.

Bastará con que llames una vez.
De repente, una mañana te sientes bien,
sin ninguna razón aparente.
Debe de haber ocurrido algo
en lo más profundo de tu conciencia.

Debe de haber ocurrido algo entre tú y el cosmos,
cierta armonía, quizá haya ocurrido por la noche,
cuando estabas profundamente dormido,
y por la mañana te sientes bien;
no desperdicies ese momento.

Tan solo unos cuantos minutos de meditación
supondrán más que unos días de meditación
cuando te sientes desgraciado.

O de repente por la noche,
mientras estas tumbado en el cama
y te sientes como en casa... todo lo que te rodea
es confortable, la calidez de la cama...

Siéntate durante cinco minutos,
no desperdicies ese momento.
Cada vez que haya cierta armonía, utilízala,
cabalga en ella, y esa ola te llevará muy lejos,
mucho más lejos de lo que puedas ir
por tus propios medios,
así que ahora aprende a utilizar
esos momentos dichosos.





OSHO
















domingo, 15 de mayo de 2011

EL OÍDO ES UNA PUERTA

El oído es la parte femenina de tu cuerpo,

igual que el ojo es la parte masculina de tu cuerpo.


Igual que el ojo es extrovertido,

el oído es introvertido.


Por eso hay dos tipos de meditaciones en el mundo: meditaciones que se ocupan de la energía del ojo

y meditaciones que se ocupan de la energía del oído.


Las meditaciones que se ocupan de la energía del oído son meditaciones femeninas, pasivas:

solo tienes que escuchar, sin hacer nada.


Escuchas a los pájaros, el viento que pasa por los pinos o alguna música, o el ruido del tráfico;

simplemente escuchas, sin hacer nada,

y llega un gran silencio,

una gran paz empieza a descender,

a irradiar sobre ti.


Desde el oído es más fácil que desde el ojo.
Es más fácil con el oído porque el oído es pasivo,

no-agresivo: no puede hacer que suceda nada,

solo puede dejar que suceda.


El oído es una puerta: permite.




OSHO

domingo, 30 de enero de 2011

QUITATE LOS ZAPATOS...

Cuando intentes meditar,
desconecta el teléfono y desvincúlate de todo.

Y cuando entres en la sala de meditación,
quítate los zapatos,
porque estás pisando suelo sagrado.

Y no sólo debes quitarte los zapatos,
quítate también cualquier preocupación
que lleves encima.

Déjalo todo con los zapatos,
conscientemente.

Ve hacia dentro libre de ocupaciones.

Uno se puede tomar una hora de cada veinticuatro.

Entrega veintitrés horas a tus ocupaciones,
deseos, pensamientos, ambiciones, proyecciones.

Pero tómate una hora en medio de tus ocupaciones,
y al final descubrirás que ésa
ha sido la hora más real de tu vida;
las otras veintitrés horas
han sido puro desperdicio.
Sólo se salvará esa hora,
las demás se habrán echado a perder.
OSHO